Una conversación con Josep Ramon Cerdà, director del Institut d’ Estudis Baleàrics (IEB)

Josep Ramon Cerdà

Una conversación  con Josep Ramon Cerdà, director del Institut d’Estudis Baleàrics (IEB)

Buenos días Josep Ramon. La gente está a la expectativa con la nueva etapa política. Hace poco entrevistamos a tu consejera Esperança Camps y ella nos remitió a ti en algunas cuestiones importantes. Nos dijo que estaba repensando el IEB contigo. A qué conclusiones habéis llegado hasta ahora?

Lo que queremos es convertir el Institut d’ Estudis Baleàrics en una institución que sea la que tenga la responsabilidad de fomentar la cultura. En primer lugar relacionándose con el sector cultural privado. Esto es una diferencia básica con el trabajo de la Dirección General de Cultura, que se encarga de la gestión de los centros propios que dependen del gobierno, es decir: Can Sales, el Consorcio de la Sinfónica, los Museos de Mallorca, Menorca e Ibiza, el Arxiu del Regne, etc… así como de las relaciones con el Ministerio de Madrid, en la producción cultural que se crea desde el sector público.

Pero una parte importante de la cultura no la producen las administraciones públicas, sino que las produce el sector privado y aquí no tiene que haber intervencionismo por parte del sector público sino apoyo. Acompañar al sector privado para ayudarlo a mejorar en su proyección exterior y entre islas, que es lo que nos corresponde básicamente como Gobierno. El IEB lo tenemos que emplear como herramienta buscando una aumento del consumo cultural y de la producción de actividades culturales. Esta es la función que queremos para el IEB en el área de cultura.

El IEB también tiene una competencia en el área lingüística, independientemente de la Dirección de Política lingüística, organizando los cursillos de catalán e incrementando el aprendizaje del catalán. El IEB venderá a ser un instituto de la lengua y la cultura, que por un lado haga promoción de la lengua catalana, y por la otra desarrolle el resto de sectores culturales dándoles apoyo

Hablábamos de una colaboración con el instituto de  industrias culturales y el de las letras catalanas?

Cuando vino el consejero Mascarell se planteó el interés a retomar las relaciones con Cataluña a todos los niveles, que estaban bastante apagadas a nivel institucional. Interesa retomarlas a todos los niveles. Históricamente las habíamos tenido con el Institut Ramon Llull que hace el papel equivalente al Instituto Cervantes en castellano

Qué hay de la proyección exterior de la cultura?

Pero el  Ramon Llull no hace toda la proyección exterior que es una algo que la gente confunde. Es curioso que sea la imagen que tenemos en Mallorca, en cambio en Cataluña nadie lo ve así. El  Ramon Llull hace la proyección exterior más institucional, pero es la ICEC  que fomenta los intercambios culturales de empresas culturales catalanas con el extranjero. Es un trabajo delimitado con una parte institucional y otro de apoyo a las empresas y productos culturales. Para lo cual no nos basta el apoyo del Ramon Llull, el ICEC tiene una gran experiencia en la formación en gestión cultural y en apoyo al tejido cultural empresarial. El ICEC es también quién organiza los circuitos culturales dentro de Cataluña, pensando que los productos culturales de Baleares también tienen que tener una presencia dentro de Cataluña.

Una cultura se define por una lengua y cultura común, no sólo por un territorio. Por lo tanto la Institución de las Letras Catalanas no ha dejado de tener presencia de escritores baleares, pero esto tiene que tener un apoyo del gobierno

Como ves la industria cultural de Baleares?

Muy pequeña, muy débil y muy precaria. Aquí tenemos que incidir. Es decir tenemos que incidir para que no sea tan pequeña, y por eso tenemos que buscar nuevos mercados. El mercado que tenemos, si lo delimitamos por el territorio es de un millón de consumidores potenciales. Pensamos que tenemos que ensanchar  nuestro mercado cultural, que en primer lugar es aquel delimitado por la lengua, pero no sólo este. Dentro de España, nuestras empresas pueden tener un mercado – de hecho algunas ya lo tienen – y tenemos que ayudar a que pueda aumentar y después a nivel internacional. Las emprendidas son pequeñas y tenemos que ayudar a dimensionarlas. El hecho que sean precarias depende de que las dinámicas culturales son precarias. Tenemos que incrementar el circuito ayudando a que desde la administración sea más fluida la circulación, y que en Menorca o en Ibiza -y viceversa – se vea cultura producida en las otras Islas con más facilidad

Siempre hemos tenido la impresión de que un escritor ibicenco – si se hace famoso en Ibiza – tiene su siguiente paso en Barcelona. Puede ser perfectamente desconocido en Mallorca o Menorca y no pasa nada

Tiene una explicación. Los costes entre islas son tan grandes como los costes entre islas y península. Por lo tanto tú vas a buscar el mercado más grande y si uno te cuesta tanto como el otro, vas primero a buscar el mercado el más amplio. Pero si queremos cohesionar culturalmente esta comunidad autónoma a todos los niveles, tenemos que hacer posible que igual que a otras bandas lo hace el gobierno, aquí también podamos desplazarnos entre Islas. En Castilla las comunicaciones están garantizadas, pero esto no es culpa del ciudadano y es el Gobierno el que tiene que hacer este trabajo para garantizarlas también en Baleares.

El problema de desplazamiento tiene mucho que ver con el problema de comunicación que tenemos en la cultura de las Islas?

No sólo pasa en la cultura si no en todo tipo de empresas. Tenemos que distinguir, una cosa es hablar de proyección exterior y otra cosa es paliar el coste de insularidad. Yo creo que el coste de insularidad lo tendría que paliar el Gobierno central, no la Comunitat Autónoma. A pesar de que tenemos que incidir también, esto tendría que ser una cosa totalmente garantizada si el estado español cree que todos los ciudadanos tienen los mismos derechos. Tendría que estar garantizado que el coste de un ciudadano de las Islas es el mismo que el de uno de Castilla, por ejemplo.

Hablamos de Artes plásticas. Parece que una de las áreas en la  que desde fuera se percibe más un cambio del  IEB. Se ha cuestionado mucho la etapa anterior. Cómo lo veis ahora?

Hay una serie de disfunciones que queremos corregir. La primera es la carencia de transparencia y de concurrencia. Entendemos que las Artes Plásticas no tendrían que ser diferentes de las otras áreas. Si en las otras áreas los proyectos se hacen por subvención -y por lo tanto en concurrencia – y de forma transparente,  en las artes plásticas tienen que ser igual. No se explica porque en las artes plásticas se tiene que elegir a dedo desde la IEB, y en segundo lugar , cuestionamos los conceptos que se hacían desde el IEB. Las competencias del IEB son la proyección exterior y lo que estaba haciendo es producir. Si Es Baluard o el Casal Solleric tienen una dirección artística, son ellos que tienen que organizar las exposiciones. No es el IEB el que tiene que imponer exposiciones. Nosotros tenemos que promover, mediante subvenciones,  proyectos de terceros.

El IEB ha sido noticia por determinadas irregularidades de la etapa anterior. Que nos puedes decir al respecto?

Lo que hemos detectado son procedimientos no del todo adecuados, no me atrevo a decir más. Un gasto excesivo. A mediados de año se habían gastado 500.000 euros por encima del presupuesto de todo el año y esto no deja de ser un poco extraño. Hemos solicitado una auditoría por parte de la intervención, que mire si los procedimientos para estos gastos han sido los adecuados, porque también hay muchos casos que consideramos que no se ha sido tan escrupuloso con el dinero público como se tendría que ser.

El IEB cambiará de nombre?

Está para decidir. Es posible que el nombre cambie para visualizar la nueva dirección y para ajustarse más al trabajo real que hace. Porque ahora los estudios es una parte del trabajo que hace. Es decir que el fomento de los estudios humanísticos – a trabas de convenios y de publicaciones científicas o de ayudas a publicaciones – continúan, pero no es el grueso de nuestra actividad. Cuando vas fuera y dices: “ somos los que llevamos  la proyección exterior de la cultura de  Baleares” y la entidad se llama instituto de estudios, no se acaba de entender. Por eso pensamos que tendríamos que encontrar un nombre más adecuado

Estáis en un gobierno con dos partidos políticos y otro que dá apoyo. Los programas son compatibles?

Yo creo que sí. Pienso que, con matices, las líneas de los programas de izquierdas van en una misma dirección, hacia recuperar la centralidad de la cultura en la vida ciudadana como un elemento cohesionador y como un derecho ciudadano público. Igual que los ciudadanos tienen que tener derecho garantizado a la educación y a la sanidad, la cultura es un derecho que tiene que garantizar la administración. Esto no quiere decir que lo tiene que hacer todo. La administración tiene que garantizar el derecho a una oferta cultural suficiente porque forma parte del proceso educativo de los ciudadanos, y forma parte del estado del bienestar. Esto implica mantener una buena red de bibliotecas, mantener una buena red de servicios culturales, en general y, en caso de qué sea cultura producida por la iniciativa privada, apoyarle. Estas ideas son comunes a los tres partidos.

La comunidad autónoma de las islas debe de ser la que más teatros tiene en España. Hay programación para todos?

En España sí que es la que más teatros tiene. Tenemos que matizar  porque estrictamente la programación es competencia de los Consejos Insulares y de los Ayuntamientos. Nuestro trabajo como gobierno sí que es coordinarnos con los Consejos para hacer posible que estas programaciones estén conectadas

También intentaremos incidir en el ámbito de la creación. Se ha de decir que  hay aspectos de las artes escénicas y de la música que no tienen que ver sólo con las industrias culturales, sino con el fomento de la creación. En este sentido puede haber iniciativas, como por ejemplo las residencias artísticas tanto de artistas plásticos como de músicos, como de creadores teatrales. Intentar llenar de contenidos los teatros mediante residencias, facilitar que muestren sus productos. Se pueden hacer intercambios con otros territorios, y esto puede enriquecer las programaciones, puede ser una forma de hacer madurar y formar a nuestros creadores.

Nos ha sorprendido esto de que el IEB, la DGC y el Gobierno se coordinen con los Consejo Insulares. Es una novedad?

Es una novedad, pero es  que tendría que ser normal. Los ciudadanos están cansados de ver como las instituciones se pelean para hacer lo mismo y duplican esfuerzos en una misma área, y en cambio dejan de hacer cosas que les corresponden. Por eso es básico que haya coordinación y quede claro cual es el trabajo de cada cual, y que cada cual haga el suyo  y exija a los otros que también la hagan.

El hecho que se haya producido una mayoría política parecida en todas las principales instituciones de Baleares permitirá que haya esta sintonía que siempre hemos pedido?

De momento esta sintonía está, y se ha notado desde un primer momento. Yo entiendo que esto tiene que permitir avanzar mucho en esta legislatura

Esta coordinación es puramente política o acontecerá en algún tipo de organismo coordinador?

Somos cinco instituciones, en realidad cinco personas, no son necesarios más organismos, sino simplemente tener la disposición.

Nosotros somos una plataforma digital de la Cultura. Como ves el futuro de la cultura en internet?

Estamos en un momento muy interesante, porque se están produciendo cambios muy importantes en la distribución de los productos culturales. Estos cambios pasan por la digitalización. Por ejemplo en el ámbito de la música está clarísimo, los contenidos musicales ya han cambiado totalmente el paradigma. Hay otro como el editorial, donde las revistas, las publicaciones que están en diferentes momentos del proceso, conviven en los diferentes modelos y es muy interesante ver cómo van evolucionando. Nuestro trabajo es acompañar a los sectores culturales a hacer este cambio, que no significa que nada desaparezca, sino la transformación de los formatos. No tenemos que dejar que esto se nos adelante. Las instituciones tenemos que acompañar a los gestores creadores y a las empresas culturales a hacer este cambio.

Sois conscientes de las expectativas que habéis creado en el mundo de la Cultura. Qué mensaje quieres transmitir?

El cambio de modelo político implica que el modelo cultural tiene que dejar de ser jerárquico. Ya ha pasado el momento en que la administración tenga que marcar como tienen que ser las cosas en cultura. Lo que necesitamos es escuchar mucho a las personas de la cultura y buscar formas de cooperación que impliquen a las administraciones, pero que también impliquen los sectores culturales. A veces la sensación es de que la administración nos tiene que salvar en materia cultural, y esto no es así, la cultura no la tienen que producir las administraciones; la cultura sobre todo tiene que ser producida por los creadores y por los sectores privados. La administración tiene que ser capaz de ayudarlos donde no puedan llegar, pero los paradigmas de distribución de la cultura no los creará la administración, ni le corresponde. La administración tiene que estar vigilando para abrir puertas y donde haga falta, pero que nadie piense que la administración lo tiene que solucionar todo, porque no es así. Estaría haciendo un mal favor a la cultura la administración que quiera sustituir las iniciativas del mundo de la cultura. El que tiene que hacer es potenciarlas, coordinarlas y vigilar que no se dupliquen. Que tengan el sentido de hacer un poco de árbitro

Siempre cuando hablas de cultura desde una perspectiva de izquierdas, hablamos de la misma como un valor transformador de la sociedad. Qué tendríamos que hacer porque esto fuera así?

Uno de los retos sería conectar cultura y educación. Cultura y educación son complementarias. El fomento de la cultura se entiende a veces al margen de la educación y esto es un error. Sino no habrá renovación en el consumo cultural y nos quedaremos sin clientes. El mundo de la cultura tendría que conectarse de forma muy fuerte con el mundo de la educación. A pesar de que sean consejerías independientes no es ninguna traba, al contrario, cada cual tendría que hacer su trabajo y después converger. Nos quedaremos sin clientes si no conectamos ambas realidades. El concepto transformador de la cultura pasa para no verla como un entretenimiento, sino hacer un espacio de reflexión que haga que los ciudadanos perciban la realidad de una forma diferente. Y esto es educación

Esto en cuanto a la educación reglada. Pero, y la otra educación? Y la creación de públicos?

Es que educación no es sólo escuela. Educación es un concepto más amplio que implica a la familia, a las instituciones culturales. Un gestor de un teatro, el director de un museo, están trabajando en el ámbito educativo. Falta conectar estos esfuerzos e implementarlos pensando que no estarán  haciendo el  trabajo para los próximos cuatro años, sino para la próxima generación.

Muchas gracias  Josep Ramon por este rato y mucha suerte