Una conversación con el pintor Carloandrés

Carloandrés López del Rey

Hoy conversamos con Carloandrés, nuestro artista residente, que nos habla de su pintura y de ochenta años de carrera artística

¿Con que edad empezaste a pintar?

Muy joven, con doce o trece años empecé a pintar al óleo, pero dibujar dibujaba antes, desde que tengo recuerdo.

¿Conservas algo de aquella época?

Si, copiaba hojas de calendario de obras famosas y conservo un Cristo de Velázquez, que tengo en el estudio y unos cuadritos que no tengo yo, pero que están por ahí y también un cuadro – un bodegón, con uvas y un cacharrito – que es  mi primer cuadro pintado del natural, en 1940

¿Dónde te formaste?

Primero en Artes y Oficios de Valencia. Estudié allí desde 1937 hasta 1940. Por la noche. Las clases eran nocturnas, y por la mañana estudiaba en el Instituto Lluís Vives.

Eso era durante la guerra civil. ¿Se mantenían las clases con normalidad?

Si con normalidad, con la única salvedad de que cuando sonaban las sirenas de la aviación salíamos corriendo de la Escuela en la calle Museu y nos metíamos en el refugio de la Plaza del Carmen,  que seguramente todavía existe, debajo de una estatua de un pintor valenciano del siglo XVI – Juan de Juanes-  Por lo demás las clases duraban de cinco a nueve y nos íbamos a casa. Allí conocí a mucha gente. Tuve de compañeros a Ricardo Llorens, un pintor ya fallecido, a Hernández Mompó, Eusebio Sempere, que eran más o menos de mi edad. Éramos amigos y compañeros.

Recuerdas algún profesor especial?

Si a José Amerigo, que era de clases más avanzadas y muchos otros de los que ahora no recuerdo los nombres

¿Qué plan de estudios hacíais allí?

Empezábamos a dibujar sentados en una especie de pupitres y enfrente teníamos modelos de yeso. Los copiábamos con difuminos y carboncillo, buscando la luz y los volúmenes. Después ya hacíamos pies y cabezas. Yo conservo una de Miguel Ángel, dibujada y pintada luego con lápiz de sanguina que era el Giovanni de Medici. Al mismo tiempo hacía escultura en el taller de Rausell i Llorens, que hacían escultura civil e imágenes religiosas.

¿Después adonde fuiste?

Después estudié en la Escuela Superior de Bellas Artes de Valencia, hice el examen de ingreso y entré en Bellas Artes. De ahí me fui a la Escuela de Bellas Artes de San Fernando, en Madrid,  en donde estudié con la beca del Premio Molina Higueras. El premio Molina Higueras era de escultura, después me pasé a pintura

¿Quiénes han influido más en tu pintura?

Matisse me influyó mucho una primera época, entre los pintores modernos, después Van Gogh y finalmente, también entre los pintores modernos el que más me ha interesado es Cézanne. Sorolla me ha gustado mucho y lo conocí antes que a los otros. Sorolla también es un pintor contemporáneo,  pero no tiene entre las cosas que a mí me gustan en la pintura ese amor por la composición.  A ver si me explico. Me gusta mucho el color, me gusta mucho la composición y me gusta mucho la estructura de un cuadro. El cuadro para mí,  tiene que ser una cosa conjunta. No concibo el cuadro como una fotografía tomada del natural. Tú puedes tomar una foto y ver una cortina que se escapa por el ángulo derecho, y no pasa nada. Eso es lo que yo le encuentro a veces a Sorolla, que parte de su composición es un tanto fotográfica. O sea, no depende el cuadro de lo que Sorolla quiere en él, sino que pinta lo que hay en la realidad. Si se le escapa una cortina por un extremo, él la pinta. Y eso me parece una destrucción de la geometría del cuadro.

Me gustan mucho los pintores como Morandi, Cézanne, con el enorme respeto que tienen por la estructura del cuadro. Los pintores que se van fuera del cuadro, que dejan cosas que parece que se van a la otra parte, no me gustan. Me gusta que la composición esté concentrada dentro del cuadro

¿Qué diferencia hay entre estructura y composición?

Vienen a ser la misma cosa para mí.  Yo si,  por ejemplo , quiero meter una cosa en el cuadro tengo que forzar la composición, no puedo pensar en una cosa totalmente naturalista, realista como hacía Sorolla. Prefiero un realismo en que las cosas estén dentro de la obra y dependan del formato del cuadro. Tanto si es redondo, como de márgenes sinuosos, rectangular, horizontal o cuadrado. Quiero que las cosas estén dentro y que se equilibren con las líneas exteriores del cuadro

¿Le das más importancia a la estructura que al color?

No, el color real es el que quiero pintar. Quiero imitar el color de las cosas, pero  siempre y cuando no me obligue a romper el formato. Las cosas deben estar contenidas dentro del formato. Siempre me ha gustado mucho hacer una composición antes de pintar. Hacer eso es para mí fundamental. Lo que manda es el formato que contiene a los espacios. Es lo que más me interesa. Soy realista pero no naturalista. No me invento un color para pintar un cuadro.  Me valgo de unos colores determinados que forman parte de la composición del cuadro, los colores que elijo. No quiero una composición inventada – irreal- me gustan las cosas que veo.

En muchos sitios te han calificado de hiperrealista, sobre todo en tus últimas pinturas

A la gente lo que le pasa es que no sabe lo que es el hiperrealismo.  He sido tachado de hiperrealista por personas que – a mi parecer – no tienen una idea clara de qué es el hiperrealismo en realidad.

El hiperrealismo es una pintura fotográfica. No se ciñe a los principios que yo defiendo.  El hiperrealismo puede cortar un cuadro por la mitad, una cosa, un objeto y dejar la mitad hacia arriba y la otra  a la vista. Yo soy una persona que quiere el contenido de la composición dentro de la obra. Eso es, si quieres, realismo hispánico antiguo. Lo que he aprendido en los grandes maestros, en Zurbarán – uno de mis referentes- o  en Velázquez. En Rembrandt, sobre todo, he aprendido lo que era la composición. Y con esos pintores otros – por seguir con los grandes clásicos-  como Rafael. Me gustan mucho Tiziano y El  Greco, que , a pesar de desfigurar un poco las figuras, jamás se salen fuera de la obra. Siempre están dentro de la composición

¿Has sido un pintor urbano?

He pintado en la calle. Me ha gustado mucho pintar en la calle. Pero claro la calle también está sujeta a lo que yo quiero, no dejo una cabeza cortada porque se vea así. Mis cuadros en la calle tampoco se salen por los extremos, yo compongo mis cosas. Y siempre tiendo a componer y completar.

Un pintor que me ha inspirado y me ha gustado mucho, del que me he guiado es Villà. Villà es un pintor que también compone, tanto el color como la forma de las cosas, dentro de la estructura del cuadro. Además simplifica mucho, eso ya es una cosa suya. Yo por ejemplo hago detalles dentro de un cuadro. Me gusta detallar un cuadro mientras que él, a lo mejor, lo simplifica. Eso no tiene que ver para que tanto él como yo busquemos esa estructura del cuadro

¿Conoces antes la pintura de Miquel Villà o conoces antes al pintor?

Conozco antes la pintura de Villà. La conocí en la primera Exposición Hispanoamericana de Madrid, en 1950 o 51. El cuadro de Villà me gustó mucho. Pensé en ese pintor y cuando tuve ocasión de conocerlo me dirigí a él y nos hicimos muy amigos. Lo hemos sido hasta su muerte. Lo conocí personalmente  justamente en el año 1960, aquí en Ibiza, y nos hicimos muy amigos En aquellos tiempos me dejé influir mucho por él, porque iba con mis criterios, con lo que yo quería hacer. Luego ya me he separado un poco de su influencia pero nunca jamás en la forma de componer los cuadros. Siempre he visto la pintura así

¿Villà y tú habíais llegado a pintar juntos?

Sí. Hemos pintado juntos en la Pobla de Segur (Lleida) en verano. Fui a la Pobla de Segur porque me invitó Villà a ir a pintar allí con él. También nos veíamos siempre aquí en Ibiza. En la Pobla de Segur nos íbamos a pintar juntos todos los días, uno pintaba más aquí y el otro un poco más allá, pero al mismo tiempo

Habíamos hablado de tus inicios, en que pintabas con aquella paleta restringida del ocre, el siena y el negro. ¿Cuándo entra el color en tu pintura como ahora la conocemos?

El color entra a partir de los post impresionistas franceses. Porque Cézanne no es impresionista y Matisse tampoco.  Son post impresionistas. El post impresionismo me ha influido más porque es lo más cercano a la manera en que yo quiero pintar. El impresionista se sale un poco del cuadro, el post impresionismo de Matisse respeta más las líneas interiores del cuadro

¿En los años 50 en tu etapa en Galicia, el color era aún muy tímido?

Eran otras ideas. Por ejemplo estudié mucho y he copiado cuadros de Zurbarán, porque es un pintor que me ha gustado mucho como dije antes. Su pintura es muy concreta, el fondo es marrón, oscuro y las figuras están – como si dijéramos- cortadas dentro del cuadro. Es decir pintadas.  Y todo el cuadro forma una unidad de fondo y figura, o fondo y objetos, que están rodeados pero colocados en su sitio.  Sin perspectivas extrañas. Esa pintura me gustó tanto que pinté mis primeros cuadros con ese espíritu de recoger las figuras y ponerles un fondo oscuro. Que por cierto todavía me gusta

En  una época de mi pintura por los años 45, 46, 47, hasta la primera  exposición que hice en Valencia (Sala Mateu ,1948), pintaba con una paleta restringida. Pintaba con tres colores : el ocre, el negro y el siena. Con esos tres colores trataba de captar el colorido de la realidad. Y el blanco que también me servía para aclarar más los colores. Con esos colores pintaba los cuadros y buscaba una unidad. Creo que en algunos de esos cuadros logré una gran unidad de colorido. Después, al evolucionar con el tiempo y estar dentro de la pintura contemporánea, – no estoy en el siglo XV ni el XVI – pensé que debía de mirar alrededor. Y de lo que había alrededor lo que más me ha gustado es lo que he dicho.

¿El uso más intenso del color empieza en Ibiza?

Sí. Aunque el color fuerte ha sido muy mío. Algunos críticos han dicho de mi pintura que es fauvista, pero no lo es. El periodo del fauvismo es un periodo un poco desintegrado. Y sí, me he fijado también en él pero nada más. Ibiza me ha servido para entrar en un colorido más contemporáneo.

Ibiza, me ha cambiado el colorido con su luz. No mirar pintores. Pero siempre primando la composición y el amor al orden de los cuadros

¿En qué año llegas a Ibiza?

En el 1958. Obtuve la catedra de dibujo artístico en la escuela de Artes y Oficios

¿Hay otra evolución apreciable en tu pintura, por ejemplo en el uso de la materia?

La influencia de la escultura. El haber sido escultor, antes que pintor, me ha influido en la pintura. Parece que obtienes mayor realidad si adelantas las formas sobre otras formas de abajo, que le das más cuerpo a las cosas. Sobre todo a las cosas muy fuertes, o muy brillantes. Por eso mi pintura ha buscado también cierto relieve en algún momento.

La evolución desde aquella pintura hasta ahora, ha ido casi al revés. Con los mismos criterios y deseos de hacer las cosas, ahora pinto con menos materia. Aunque los cuadros últimos tienen también materia, pero no tanta.

No pinto un cuadro así porque he notado, con el tiempo, que la pintura muy empastada es muy perecedera. Algunos de aquellos cuadros me han dado muchos disgustos. A algunos he tenido que ponerles un tablero detrás para darles más soporte. Además ahora uso más el aceite, antes usaba petróleo que es fatal, porque deshace mucho el aceite de los colores y la pintura se vuelve piedra.

Siempre me ha preocupado mucho la técnica. Desde la primera pincelada tuve libros a mi alcance sobre técnica pictórica y los he estudiado todos. Me he fijado mucho en lo que dicen. Tengo una idea clara de que para pintar bien hay que renunciar a ciertas cosas, como por ejemplo la pintura muy empastada , que es un peligro grande. Es una pintura muy quebradiza. Una pintura debe de poder resistir los años y las circunstancias. La obras pueden caer en manos de personas poco cuidadosas que se carguen un cuadro que has pintado con tanto cuidado. Las pinturas con mucha pasta son pinturas peligrosas

¿Qué uso haces de la perspectiva en tu obra?

Bueno, le he dado su importancia. Cuando pinto un cuadro  quiero que esa cosa esté suelta encima del cuadro. Que se pueda meter la mano por detrás, por dentro, y sacar una manzana. He notado que mucha gente lo ha visto en mis cuadros. Cosa que no pasa por ejemplo con Cézanne. Cézanne no tienen ninguna necesidad de desprender, de sacar las cosas hacia fuera. Él pinta y pinta. Le da igual pintar un árbol que pintar una piedra. A mí no. Para mí la piedra es la piedra y el árbol es el árbol. Y el agua, agua. Todo hay que pintarlo.

Esto es una cosa que los clásicos tenían muy en cuenta. Cuando pintaban agua, pintaban agua. Cuando pintaban tierra, pintaban tierra. Incluso a veces – también muchos pintores modernos – en el color han mezclado tierra para que se pareciera más a la tierra real.  Una cosa muy importante en la pintura, es que las cosas sean las cosas porque tú lo que ves ahí es así.

¿La perspectiva pues crea la atmósfera en tus cuadros, la sensación del espacio?

Pero no la perspectiva de libro, ni la perspectiva de problema. Es la perspectiva – la percepción – del pintor. El pintor ve una cosa y desea acercarse a ella, de manera que el que vea el cuadro le parezca que está viendo la realidad.  Y eso porque es lo que a mí me gusta. Quizás sea una estupidez.  A lo mejor otros, verdad, piensan de otra manera. Y los respeto. Pero yo soy así desde  el principio. A mí me gusta pintar la realidad, y ser sincero conmigo mismo y con los demás.

¿Cómo puede ser que una persona que inicia su carrera en la escultura, solo tenga una escultura conocida?

La única escultura que se conoce es  la Mare de Déu des Vedrà, una virgen del Carmen. La hice por encargo y la regalé para llevarla allí en los años cincuenta. He hecho más escultura pero no conservo nada.

Pintar solo ya es mucho. Más que suficiente para mí. Miguel Ángel fue pintor y escultor pero porque tenía encargos de escultura, y los tuvo de pintura. Cuando él no era pintor, era escultor.  Y sin embargo hizo una de las  obras de pintura más importantes que hay en el planeta. Cuando le encargaban una cosa de pintura hacía pintura, porque sabía pintar y dibujar muy bien.  Cuando le encargaron algo de arquitectura también lo hizo. La cúpula del Vaticano es como una escultura en forma de cúpula.

Tú participaste en el concurso de Nuestra Señora de Aránzazu, allá por los años sesenta. ¿Es un momento de pintura muy distinto de lo tuyo habitual?

En este siglo que estamos viviendo en el que hay tantos encuentros, como no va a haber momentos distintos de lo “habitual”. Por ejemplo, a mí me encantaría haber nacido en el siglo XV o XVI, porque en el siglo XVI había evolución en la pintura y en la escultura , pero no había estos cambios tan bruscos. El siglo XX es terrible. Si tú no eres dadaísta, o expresionista, o impresionista o no eres de algún “ismo” parece que no has vivido en este siglo.

Aquello lo pinté con una tendencia de pintura mural, que después no tenía continuidad fuera de ese contexto. Fue un camino que duró un par de años en los años sesenta, pero no he vuelto a insistir. Como tampoco en cosas abstractas que también las he hecho, aunque ni siquiera las he expuesto. La abstracción para mí fue un experimento superado y que no me ha interesado continuar

¿Alguna obra en particular de la que te sientes más orgulloso? ¿Hay un cuadro preferido?

Sí. El de la máquina de escribir Underwood. Es un cuadro muy preferido mío. Lo pinté con mucha ilusión y además sigue manteniéndose como un cuadro importante para mi

¿Consideras que conseguiste en él tu ideal de composición y estructura?

Creo que sí. En gran parte sí.

Tu última exposición fue en la sala del Centre Cultural de S’Alamera del Consell, una antológica casi exclusivamente de óleos. ¿Y el papel?

En mi carrera es muy importante la pintura al agua, la pintura al gouache y a la acuarela. Generalmente paisajes, pero no solo. He expuesto muchos gouaches con las mismas características e ideas de los óleos. Aunque en el gouache no busco esa idea escultórica de poder rodear las cosas. Son más impresionistas.

¿Y de dibujos? ¿No has hecho nunca una exposición?

He hecho alguna exposición con algún dibujo, pero no en exclusiva.

¿Proyectos para alguna exposición?

Sí. Pero no hay muchas salas disponibles. Me gustaría mucho hacer una exposición en el centro en Valencia, y volver a exponer en Ibiza. Pero ni siquiera he hablado todavía con nadie.

¿Qué opinas de medios digitales como el nuestro?

La verdad es que para mí es toda una novedad y una experiencia. Me parece muy bien y con enormes posibilidades, aunque yo soy de la era del papel. Me coge un poco tarde