En record de Víctor Compta

 

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Hace poco me enteré que Víctor Compta había muerto el pasado mes de septiembre en Sabadell, a la edad de 67 años. Con él había mantenido una buena amistad durante la época que vivió en Menorca y, a pesar de que hacía muchos años que no tenía noticias, siempre había guardado un recuerdo entrañable. Me lo presentó el amigo común Jordi Vivet –que nos dejaba unos meses antes– cuando Víctor había puesto en marcha aquel proyecto formidable de la revista Druïda y buscaba un poeta de la isla porque quería que el primer número fuera de un menorquín. Los poemas tenían que ser tankes que acompañarían unas magníficas fotografías de Toni Vidal, Lluís Real, J.M Vidal Hernández, Ricard Pla Boada, etc. De este modo tuve el honor de comenzar aquella revista que se presentaba en forma de carpetas, cada una diferente, con diseño de Ricard Pla y la inclusión de un grabado original de diferentes artistas. La numeración, también original, tenía que seguir la secuencia de una partida de dominó. El doble seis, el primer número, con un grabado de Marcel Villier, salió en el año 1980. La revista Druïda continuó hasta que  Víctor, de manera inesperada, dejó Menorca y abandonó el proyecto. Habían salido ya cuatro números, editados con una exquisitez y una calidad que hacían auténticas piezas artísticas en ellos mismos y también por la implicación, en cada caso, de artistas plásticos que los ilustraban. El número dos, el 6/5, estaba constituido por ocho narraciones del mismo Víctor –no conozco ninguna otra obra de creación– con unos preciosos dibujos de Maria Casassas. El 5/2 fue una carpeta toda de Enric Casassas: poemas, grabado y dibujos. Finalmente, el 2/6 que Víctor dedicó, como decía él, a las “patums”, contendía once libros de las grandes figuras de la poesía catalana. Algunos de estos poetas cedieron poemas ya publicados, otros ofrecieron obra inédita. Fueron: Vicent Andrés Estellés, Blai Bonet, Joan Brossa, Salvador Espriu, J.V. Foix, Josep M. Llompart, Miquel Martí i Pol, Jaume Vidal Alcover, Guillem Viladot, Marià Villangómez y Joan Vinyoli. Los dibujos y grabados que los acompañaban eran, respectivamente, de Manuel Boix, Josep Guinovart, Antoni Tàpies, Josep M. Subirachs, Ricard Pla Boada, Albert Ràfols Casamada, Andreu Alfaro, Josep Vives Campomar, Guillem Viladot, Vicens Calbet y Joan Hernández Pijoan. Aquel número, realmente extraordinario, sería el canto del cisne de Druïda. A veces había buscado información de  Víctor por Internet y había encontrado muy poca cosa –una entrada a Visat.cat, una biografía en el Ed. Arcadia. Él se había dedicado profesionalmente a la traducción y se ve que todavía falta mucho para que los traductores tengan el reconocimiento que se merecen, a pesar de la mayor visibilidad que, despacio, van adquiriendo. Y es que todavía hay que reivindicar la importancia que tienen los traductores para cualquier cultura y la aportación fundamental que hacen a su literatura. Víctor tradujo en catalán obras fundamentales de autores como Gilles Deleuze, Lawrence Durrell, Dylan Thomas, Patrick Modiano, Lewis Carroll, Daniel Pennac, Paul Auster, Saul Bellow, Antonio Tabucchi, Mark Twain, Doris Lessing, Don Delillo o George Steiner, entre otros, además de obras de carácter general. El 1988 le había sido concedido, por la Institución de las Letras Catalanas, el premio a la mejor traducción en prosa por los dos primeros volúmenes de el Quinteto de Aviñón de Durrell y el 2001 recibió al premio Vidal Alcover de traducción por “Cinco libros” de François Rabelais, creo que todavía no publicados. Fuera de la traducción, en 2006 había publicado “La mare dels ous del calendari: breu apunt”, un ensayo breve sobre el tiempo y la medida del tiempo a lo largo de la historia, con numerosas referencias literarias, dentro de la Colección de Pensamiento Laico y Progresista de la Fundación Francesc Ferrer y Guardia. A Víctor Compta lo traté pocos años, pero su amistad me dejó una impronta imborrable. Un poema de C. Fages de Climent había sugerido a Víctor el nombre de la revista:

Durïda, arúspex, bisbe, mufti o bonze,
lama, faquir, braman, pope o rabí,
faràs, ocell, de sacerdot de mi.
Doni’m guiatge del teu plomall de bronze!

L’illa inaduita (Diari Menorca, 05-03-2019)

Publicada esta entrada, el amigo Bartomeu Mestre me comenta que él compró a Víctor Compta un número de Druïda dedicado a RàfolsCasamada. Así, habría, todavía, una 5.ª carpeta (el 6/…) de la cual yo no tenía conocimiento o memoria. De todos modos, no habría podido entrar dentro de las suscripciones normales dado que llevaba obra original y se editaron pocos ejemplares puesto que costaba 100.000 pts. de aquel tiempo. Cómo dice Bartomeu, una fortuna.