Hoy hablamos con Fina Salord, coordinadora científica del Institut Menorquí d’Estudis

Fina Salord

Hoy hablamos con Fina Salord, coordinadora científica del Institut Menorquí d’Estudis, sobre su carrera y para conocer mejor el trabajo del IME

 

Fina, ¿qué formación académica tienes?

Estudié en la Universitat de Barcelona, donde obtuve una doble licenciatura de filología: hispánica y catalana. En 1980, se convocaron en Barcelona por segunda vez oposiciones de lengua y literatura catalana para secundaria y me presenté a la oposición de cátedra, que gané. Estuve viviendo en Barcelona hasta 1992, momento en que decidí regresar a Menorca, principalmente por el ambiente cultural que se había ido fraguando desde la creación del Institut Menorquí d’Estudis —IME—.

El IME se fundó en noviembre de 1985 y se puso en marcha en 1986. Recuerdo como una fecha muy señalada el 8 de marzo de 1986, que es cuando se constituyó la sección de Lengua y Literatura. El IME tiene cinco secciones y a mí me propusieron como coordinadora de la sección de Lengua y Literatura. Yo acepté. Así que mi compromiso con el IME ha sido muy fuerte desde el primer momento.

Así que empezaste como coordinadora de la sección de Lengua y Literatura y después fuiste coordinadora de todas las áreas.

Siempre digo que en el IME mi trayectoria ha sido completa, de lo que me enorgullezco. Empecé como coordinadora de la sección de Lengua y Literatura, en 1986, y en 2003 fui elegida presidenta del Consejo Científico.

Ya he dicho que el Institut cuenta con cinco secciones. El órgano de decisión académica es el Consejo Científico, que está formado por los coordinadores de las secciones y dos vocales. Presidí este órgano de 2003 a 2010, de acuerdo con los mandatos estipulados. En 2013 sucedió una situación muy dolorosa, murió repentinamente Josep Miquel Vidal Hernández, que había sido coordinador científico desde la creación del IME, también era el director de la Enciclopèdia de Menorca. De hecho, ya se había jubilado, pero se mantenía en el cargo. Con su muerte, tuvimos que buscar candidatos para que ocuparan el cargo, por lo que se convocó un concurso público al que se podían presentar miembros del IME y de fuera, con el aval de miembros del IME, con un currículo vitae y una carta. Entonces decidí presentarme. Consideré que mi trayectoria en la institución, desde su creación, como coordinadora de sección, como miembro, como presidenta del Consejo Científico, me daba un buen conocimiento interno. Tuve la satisfacción de ser elegida, lo que me alegró muchísimo y me hizo mucha ilusión.

Ya has comentado que el IME cuenta con cinco secciones. ¿Cómo se estructura?

Tiene una estructura muy clara: la Sección de Ciencias Naturales, la de Ciencias Sociales, la de Ciencias y Técnica, la de Historia y Arqueología y la de Lengua y Literatura. Son la base de lo que es el IME. De cada sección, el coordinador y dos vocales forman el Consejo Científico, que es el máximo órgano de toma de decisiones. El Consejo Científico tiene un presidente. El otro órgano es el Consejo Rector, en el que actúan el coordinador científico y los coordinadores de sección y que es presidido por el presidente del IME. De hecho, el IME es un organismo autónomo del Consell Insular de Menorca, por lo que la presidencia del IME corresponde al presidente o la presidenta del Consell Insular, quien puede delegar el cargo. Actualmente, el presidente del IME es Miquel Àngel Maria Ballester, consejero de Educación y Cultura, el cual también preside el Consejo Rector, que es el órgano que ratifica y aprueba todos los acuerdos tomados por el Consejo Científico.

¿De quién fue la iniciativa de crear el Institut Menorquí d’Estudis?

Se trata de un instituto de investigación que creó en su momento el Consell Insular de Menorca en 1985 y satisfacía un gran deseo largamente manifestado y la necesidad de que los grandes temas de la política cultural estuvieran por encima de los plazos políticos, demasiado limitados, para que la política cultural fuera más sólida y estuviera más consolidada. De hecho, el Consell Insular de Menorca aporta una parte importantísima de la dotación económica. La otra parte proviene de encargos de servicios, de proyectos, también de la venta de libros…

La función del IME es la de creación de conocimientos, de investigación, con una voluntad abierta, de ahí su nombre, Institut Menorquí d’Estudis: se quiso evitar pensar en temas estrictamente locales. Todo ello implica una gran red de relaciones institucionales a todos los niveles en Menorca y fuera de la isla, y la investigación necesita difusión, por eso somos nuestros propios editores, lo que es un elemento importantísimo. Desde el primer momento creó colecciones propias y hemos colaborado en reediciones y participado en coediciones.

¿También revistas?

A principios de los años noventa, cuando se planteó la posibilidad de editar una revista propia, el IME tomó una buena decisión, la de colaborar y participar en la Revista de Menorca, del Ateneu de Maó, que desde entonces editamos juntos. La Sección de Historia y Arqueología sí decidió editar una revista, Meloussa, que dejó de aparecer en 2001 y que ahora se quiere retomar su edición como revista digital.

Meloussa puede consultarse completa en la web del IME. También es posible descargarse todo el catálogo de publicaciones. Además, desde hace unos años editamos una revista, sin periodicidad regular, Papers, que lleva el subtítulo de Recerca i debat, con un formato más ágil. Hasta ahora hemos publicado dos números de tema arquitectónico y tenemos preparado uno de tema gastronómico, que aparecerá en enero-febrero. Nuestra idea es publicar la revista con diferentes colaboraciones.

El IME también acoge el OBSAM, el Observatori Socioambiental de Menorca. En 1993, hace veinticinco años, el Institut propició que Menorca fuera declarada Reserva de la Biosfera. Después de esa declaración, el IME impulsó la creación de un observatorio que hiciera el seguimiento de toda una serie de indicadores que nos revelasen la realidad de la Menorca Reserva de la Biosfera. Fue así como se creó el OBSAM.

Además, hemos impulsado una serie de grupos de investigación para favorecer más las relaciones intersectoriales. En este momento contamos con un grupo de investigación botánica, el Fra Rotger, de gastronomía y cultura, otro de musicología, otro de investigación turística, muy activo actualmente, otro sobre territorio y otro sobre toponimia, centrado sobre todo en el puerto de Maó.

Algo que llama la atención es la ausencia de las artes visuales. No tenéis un museo de arte contemporáneo.

La respuesta es fácil. Si partes de la base de que el IME es un Instituto de investigación y difusión de conocimientos, es evidente que hay temas que no pueden ser incorporados. Sí hay estudiosos de la historia del arte, miembros de la Sección de Historia y Arqueología: Cristina Andreu, Guillem Sintes y Àngels Hernández. Pero las artes plásticas no son competencias del IME.

No me refería a las competencias del IME, sino a la isla y la presencia de museos de arte contemporáneo.

El Museu de Menorca también incorpora artistas contemporáneos y actuales. Se inauguró Ca n’Oliver, que exhibe exposiciones de arte actual. Aunque quizás no está suficientemente visualizado.

No hay un centro específicamente dedicado a la historia del arte menorquín, está disperso, en colecciones privadas. En Menorca no hay un centro de referencia.

El Museu de Menorca intenta, como mínimo, establecer cuáles son los grandes referentes pictóricos y su programa comprende hasta el momento actual.

Has publicado mucho. ¿Cuál es tu campo de investigación?

Soy historiadora literaria y cultural de Menorca. En este sentido, mi especialidad es Menorca. He investigado la literatura medieval, moderna, contemporánea y muy especialmente la época de la Ilustración, de la Menorca ilustrada. He trabajado y editado textos en los que he intentado situar estos conocimientos dentro de las grandes obras de referencia de la literatura catalana. Por ejemplo, en el panorama crítico, las obras de Joan Ramis. He trabajado y editado textos de Antoni Ferrer y Cardona, la otra gran figura de la Ilustración. He participado en la organización de diferentes jornadas y congresos que se han llevado a cabo en Menorca sobre estas grandes figuras. Últimamente he investigado y dado a conocer la figura de una gran mujer ilustrada, Joana de Vigo y Esquella, gran desconocida y traductora de Iphigenia in Tauris, cien años antes de que Joan Maragall tradujera la obra de Goethe. He trabajado mucho, como en un librito de síntesis de la Ilustración en Menorca publicado en 2010. He participado en una edición de la obra de Joan Estelrich y me he centrado en su correspondencia epistolar y su relación con Menorca.

Mi intención siempre ha sido situar la historia de la literatura menorquina en un marco más amplio, que le dé sentido y que muestre su valor. Precisamente en Palma ya han anunciado que voy a publicar la correspondencia entre Josep Pla y Francesc de Borja Moll.

¿Sientes una estimación especial por alguno de tus trabajos?

Por muchos. Del siglo XVIII, recuerdo como algo muy satisfactorio cuando descubrí a Antoni Roig y Rexart, rector de Felanitx y canónigo de la catedral, gran colaborador del obispo Nadal y gran amigo de Joan Ramis. Es el fundador de las Hermanas de la Caridad y es uno de esos personajes que acabas sintiendo muy próximo.

Otra figura que me ha provocado una gran admiración es Josep Miquel Guàrdia, médico y filósofo del siglo XIX. Vivió en París y editó El Somni, de Bernat Metge. Guàrdia es una figura enorme de la Renaixença. En 1997 le dedicamos unas jornadas y yo edité sus artículos para el Avenç en la colección «Petit format» del IME. Guàrdia es una figura muy querida.

También he sentido muy cercano a Francesc Camps y Mercadal, médico y folclorista, que encarna la catalanidad del novecientos, autor del folclore del campesinado menorquín. Con mucho gusto también he dedicado esfuerzo y tiempo a estudiar a Francesc Hernàndez Sanz, que siempre me ha despertado una gran admiración. Dirigió la Revista de Menorca, fue la gran figura tanaistica, una persona muy polifacética. Es la cantera de donde sale todo el gran conocimiento. La historia del arte tiene en él una figura de primer orden, también la literatura. La gracia es que él, como historiador, jugaba con una concepción muy amplia de la historia, no solo con la historia de los hechos políticos, sino con la historia del arte, musical, literaria, todo formaba parte de la historia.

Últimamente me he adentrado en el estudio de Antoni Moll Camps, nieto de Francesc Camps y Mercadal, nacido en 1926, nuestro patriarca de las letras menorquinas, cuya figura y obra centró la primera Jornada d’Estudi i Homenatge, en 2012, y a quien dedicamos un libro, en 2016, con motivo de su noventa aniversario.

¿Cómo es la interlocución con otras entidades culturales de las islas?

Es espléndida. Es uno de los pilares más importantes del IME, la red de relaciones institucionales. En Menorca, colaboran con el IME, la Acadèmia de Ciències Mèdiques, el Ateneu, el Cercle Artístic… En Mallorca, el Col·legi Oficial de Metges de les Illes Balears. También es fundamental la Confederación Española de Centros de Estudios Locales y recibimos un apoyo especial de la Coordinadora de Centres d’Estudis de Parla Catalana, la CCEPC, gracias a la cual formamos parte del mapa de este centro de estudios, que a su vez recibe el apoyo del Institut Ramon Muntaner, con el que también tenemos una relación espléndida. Estos últimos meses hemos podido mostrar en Menorca la exposición «Patrimoni oblidat, memòria literària», con aportación menorquina y en colaboración con la CCEPC y el Institut Ramon Muntaner.

Y por supuesto con el Institut d’Estudis Baleàrics. También es clave la relación con el Institut d’Estudis Catalans —IEC—, cuya estructura es muy parecida a la del IME. Desde 1993 tenemos con él un convenio de colaboración, también somos una entidad adherida desde 2010 y tenemos un convenio de coedición para la obra de Antoni Ferrer Cardona.

Llevamos a cabo muchos actos en el IEC, en el Instituto Español de Oceanografía, en el Museu de Ciències Naturals de Granollers, en la UIB, en la UNED… La importancia histórica del IME es que es el interlocutor con las grandes instituciones culturales, en Menorca, en las otras islas, en Cataluña, en el Estado. Intentamos que estos círculos concéntricos sean mayores. Para mí, lo interesante es que cualquier entidad cultural de fuera de Menorca o de donde sea pueda recurrir al IME.

Y todavía no he hablado de la gran riqueza del IME: sus miembros, más de doscientos.

¿Cómo se puede ser miembro del IME? ¿Se proponen ellos mismos los candidatos?

Hay unos protocolos estipulados. Los candidatos deben ser avalados por miembros de la sección correspondiente, la propuesta tiene que ir acompañada por una carta de presentación, luego las propuestas pasan al Consejo Científico y después al Consejo Rector.

¿Todos los miembros son de Menorca?

Hay personas de Menorca y también de fuera, porque existe la categoría de miembro correspondiente, para personas vinculadas a la investigación de tema menorquín pero que no viven en la isla. También tenemos miembros de honor, por ejemplo Josep Massot y Muntaner, que es miembro de honor de la Sección de Lengua i Literatura. Y Francesc de B. Moll fue presidente de honor desde la fundación del IME.

En nuestra web podéis encontrar una exposición en línea que conmemora los treinta años de la fundación y que explica todo esto muy bien.

Y el futuro ¿qué retos plantea? ¿Qué proyectos os gustaría llevar a cabo?

Nos gustaría llevar a cabo todos los objetivos fundacionales con todos los recursos materiales y humanos necesarios y tener una estructura administrativa consolidada. En el IME contamos con una estructura administrativa, pero de la coordinación científica solo me encargo yo. Necesitamos personal cualificado para el archivo y para poder llevar a cabo con más fuerza todo el programa, más difusión, una estructura editorial sólida. Nos gustaría consolidarnos y crecer. No tiene sentido que el IME no pueda dar respuesta a los nuevos retos.

Desde 2013 hemos avanzado bastante: hemos renovado la web, tenemos una plataforma de venta digital de libros, publicamos ediciones digitales y queremos que nuestro archivo sea accesible y ofrecer una plataforma de consulta de todo nuestro fondo documental.

Muchas gracias, Fina Salord.