Maria Aurèlia Capmany y El Decamerón

El mes de junio del año 2016, con motivo de los 25 años de su muerte, publiqué en esta sección un artículo en que recordaba a Maria Aurèlia Capmany a quién tuve el placer de conocer en una conferencia que pronunció al Ateneo de Mahón, a pesar de que di una fecha errónea. El amigo Antonio Casero, que me presentó la escritora, me puntualizó que la visita había sido en 1972. Aprovecho, pues, para que conste y enmendar mi error.

Coincidiendo con el centenario del nacimiento de la autora de Felizmente, yo soy una mujer, el 2018 fue declarado oficialmente año Maria Aurèlia Capmany. Así, a lo largo de estos meses se han programado numerosos actos, especialmente en todo el Principado, que han comprendido todos los ámbitos en qué ella desarrolló su actividad y que han ayudado a difundir la obra y la biografía de una figura fundamental para la literatura catalana del siglo XX, además de recordar el compromiso cívico y político, la lucha por la mujer.

Una de las mejores virtudes de estas conmemoraciones es, sin duda, que hacen posible la reedición de obras ya agotadas o muy difíciles de conseguir o, incluso, la edición de inéditos que, por un motivo u otro, habían quedado sin publicar. Y este es el caso que ahora nos ocupa. A principios de los años 60, Maria Aurèlia Capmany había empezado una intensa tarea traductora en especial del francés y el italiano y, de hecho, se publicaron más de veinte libros con sus traducciones. El año 1967 Felip Cid, que acababa de fundar el editorial Libros de Sinera –aventura de una corta duración de dos años–, le encargó, a Capmany, la traducción de el Decameró de Boccaccio, obra que en catalán sólo contaba con una traducción completa realizada al siglo XV por un autor anónimo, manuscrito que había quedado inédito hasta el año 1910. La traductora habría tenido terminado el encargo en 1968, pero después de la quiebra de la editorial esta traducción quedó sin publicar.

Resulta curioso que existiendo este trabajo realizado –quizás no se sabía?– Ediciones 62 encomendara a Francesc Vallverdú una nueva traducción de el Decamerón que salió publicada el 1984 en el seno de la colección “Las mejores obras de la literatura universal”. En todo caso el mismo Vallverdú confesaba que, mientras trabajaba, en una conversación mantenida con Capmany ella le confesó que también traducía la obra (por las fechas, quizás volvía a revisar el texto), pero que no había sabido nada más. El caso es que la versión de Capmany quedó inédita hasta que, por fin, con ocasión del año que se le dedica, ha salido publicada al cuidado de Carles Biosca, Eusebi Coromina y Joan-Francesc Silvente. Y es de hecho, la primera traducción al catalán moderno de el Decamerón, si bien se publicara antes la de Vallverdú.

La edición, pulcra y cuidadosísima, ha ido a cargo de la Editorial Punctum, de los filólogos menorquines Òscar Bagur y Marta Villalonga, especializada en ediciones académicas de alto nivel y rigor. El volumen consta de una presentación en que los curadores explican las vicisitudes de la traducción y los criterios de edición, así como otras cuestiones relativas al texto, entre otros la posible intervención del compañero de M. Aurèlia, Jaume Vidal Alcover, por la presencia, especialmente en la jornada quinta, de léxico y expresiones más habituales a las Islas.

Los curadores lo señalan en el prólogo , pero es fácilmente constatable si se dispone de las dos versiones, que la traducción de Vallverdú tiene un carácter más academicista, mientras que la de Capmany hace uso de un lenguaje más natural, más ágil y más acercado, por lo tanto, a los lectores y al gusto de hoy, fruto de su agudeza y dominio de la lengua. Los lectores encontrarán, sin lugar a dudas, un motivo continuado de gozo que la bella edición hace todavía más placentera.

L’illa inaudita (Diari Menorca, 02-10-2018)